martes, 19 de enero de 2016

Todos esperamos nuestro cuento de hadas.


Desde que somos chicos nuestros padres nos contaban cuentos a cerca de una doncella que encontraba su príncipe, un superhéroe que con sus poderes podía derrotar a todos los villanos, sobre un hada madrina que era capaz de concedernos todos nuestros deseos. Desde chicos crecimos con la idea de que cuando fuéramos adultos nos convertiríamos en esos personajes que nosotros tanto admirábamos, esperábamos sentados en frente de la ventana a que Peter pan viniera a buscarnos y nos llevara una noche a enfrentarnos con Garfio o que Campanita nos enseñara como volar  mientras nos rociaba con polvo de hadas. Sin embargo a medida que fuimos creciendo nos dimos cuenta que nadie iba a llegar a golpearnos la ventana, que tener súper poderes y volar no era tan fácil o siquiera posible y aquel castillo que soñábamos tener se iba derrumbando con nuestra burbuja, nuestros sueños. Todas esos sueños que  nos había llevado todo una infancia crear se esfumaban poco a poco, dejándonos desnudos en un mundo donde el único superhéroe del cuento tenias que ser vos, donde encontrar un príncipe azul constaba de besar muchos sapos, donde lo único parecido a un cuento era que eras el protagonista, que eras ese héroe o esa princesa que quería ser, pero sin los ratoncitos, sin los rayos laser y sin el hada madrina. Quedas vos solo contra el mundo, tratando de buscar en vos mismo las herramientas para salir adelante, quizás ya no tenias mas la habilidad de golpear al que quería hacerte daño, quizá ya no podías quemar cosas con tu rayos láser, ni podías tener el vestido más lindo e ir a un baile a encontrar a tu príncipe azul, pero  no tener nada de eso te da la oportunidad de descubrir quien sos vos, mejor dicho, quien queres ser, si preferís ser el villano o el héroe, si preferías luchar por lo que queres o esperar que alguien venga y te conseda todos los deseos, supongo que todos en algún momento esperamos que venga un hada madrina y nos dé la aquello que creemos que nos puede hacer felices... aunque sea hasta que suene las doce, pero en el momento que uno descubre el placer de lograr algo que nunca creyó poder hacer se da cuenta que el recorrido doloroso y el esfuerzo valió la pena, que seguramente hacer algo por uno mismo es mejor que alguien haciéndolo por vos. es ahi,en ese preciso momento en el que  te das cuenta que tal vez  los superhéroes no son esos que llevan capas y mascaras, que vos también poder ser un superhéroe, Después de todo un superhéroe es una persona escondida en un traje, en todas las historias de princesas hay una bruja y una doncella que quiere robarse a su príncipe, entonces, yo me pregunto ¿estaremos tan lejos de un cuento de hadas?  O solo creemos que por qué no hay magia de un hada no es real . Tal vez al fin y al cabo la vida se trate de encontrar nuestro propio superhéroe y hacer de uno mismo la magia que nos haga felices. 

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